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A ITALIA, DESDE EL CORAZÓN DE COLOMBIA Autor Freddy León Cuellar


 

POEMAS PARA ITALIA

AUTOR: FREDDY LEON CUELLAR

 

 

A ITALIA, DESDE EL CORAZÓN DE COLOMBIA

 

Oh Italia,

tierra de mármol y memoria,

de pasos eternos en Roma

y canales que susurran amor en Venecia,

recibe este canto que cruza el océano.

Desde la cuna verde de la cordillera,

desde el café que despierta la aurora,

Desde la marimba pacífica y el tambor

que abraza la noche caribe,

te llamamos.

Somos Colombia,

hijos del maíz y de la montaña,

nietos de civilizaciones antiguas

como los Muisca,

que leían en el oro no riqueza,

sino sagrado resplandor del sol.

Nuestra historia fue herida

cuando el llamado descubrimiento

trajo espadas donde había cantos,

y silencios donde había dioses.

Pero no pudieron borrar la raíz.

Aquí seguimos,

mezcla viva de memoria indígena,

latido africano

y palabra española que floreció en esperanza.

Te invitamos, Italia,

hermana de historia antigua,

a caminar nuestras selvas que respiran eternidad,

a escuchar el río que desciende libre

desde los Andes hasta el mar.

Ven a conocer

la sonrisa que no se rinde,

la familia que se sienta unida a la mesa,

la arepa compartida como pan sagrado,

la danza que convierte la herida en celebración.

Aquí el español no es solo idioma,

es abrazo,

es canto que une continentes,

es puente que hoy tiendo hacia ti.

Que tus hijos crucen el Atlántico

no como conquistadores,

sino como hermanos.

Que lleguen a aprender del jaguar y la montaña,

del páramo que toca el cielo,

del pueblo que, pese a la historia,

eligió la alegría.

Italia,

te esperamos con los brazos abiertos,

con café caliente y memoria viva.

Porque la verdadera riqueza

no está en el oro que una vez partió,

sino en el corazón que permanece.

Colombia te llama.

Y en su llamado

hay historia, dignidad

y amor.

 

  Europa, ven a bailar con el Valle

A ti, Italia,

cuna de historia y arte eterno,

a ti, Europa de plazas antiguas

y campanas que marcan los siglos en Roma,

les habla una ciudad que no camina…

¡baila!

Desde el corazón ardiente de Cali,

capital mundial de la salsa,

les enviamos un tambor que cruza el Atlántico

como un latido que no pide permiso.

Vengan.

Dejen por un momento el invierno europeo,

las calles de piedra,

el café apresurado.

Aquí el sol madura despacio

sobre la piel del Valle del Cauca,

y el viento trae olor a caña dulce

y a río que canta entre montañas.

Vengan a probar el sancocho

humeante y generoso,

servido en familia,

como si cada cucharada dijera:

“esta casa también es tuya”.

Vengan a morder la empanada dorada,

crujiente como la risa de un niño,

picante como la vida misma.

Vengan a bailar.

Aquí la salsa no se aprende:

se siente.

Nace en los pies,

sube por la cintura

y termina en una sonrisa que no se puede ocultar.

Que Europa descubra

que en Cali el reloj no marca horas,

marca compases.

Que Italia,

que conoce de pasión y melodía,

encuentre en nuestros barrios

una orquesta abierta al cielo.

Escuchen también el llamado del Pacífico,

sus marimbas profundas,

sus cantos que vienen del mar y de la selva,

donde África y América se abrazan en un mismo tambor.

Vengan sin prisa.

Vengan sin prejuicios.

Vengan con hambre de sabor y de encuentro.

Aquí no hay forasteros,

solo invitados.

Europa,

crucen el océano no como turistas,

sino como amigos que llegan a una fiesta

que ya los estaba esperando.

Porque en Cali

la vida no se observa…

se celebra.

Y el Valle del Cauca

abre sus brazos

al ritmo eterno

de la salsa.

 

 

 https://youtu.be/bc147-H_v_o


 

 

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